28 septiembre 2006

 

Sólo Azul

AZUL I, 1961 (Miró, óleo sobre tela de 270 x 355 cms. Colección H. de Givenchy, Francia).
Toda inspiración está en la naturaleza.


AZUL II, 1961 (Miró, óleo sobre tela de 270 x 355 cms. Museo Nacional de Arte Moderno, Centro George Pompidou. París.) Sentimiento de infinito a pesar de ser finito. .


AZUL III, 1961 (Miró, óleo sobre tela de 268 x 349 cms. Museo Nacional de Arte Moderno, Centro George Pompidou. París). Azul intenso y luminoso que evoca el mar infinito.

Este tríptico de Miró titulado Azul, nos habla de que toda inspiración está en la naturaleza. Ese azul que evoca el Mediterráneo que Miró divisa cada día desde su casa en Mallorca, donde logró condensar la esencia de ese mar. El azul intenso y luminoso, para que el mar inmenso te inunde y te produzca el sentimiento de infinitud, provocado por ese océano cuando, desde la orilla es contemplado, a pesar de su finitud.
Palpa la esencia de la naturaleza, permite que la obra vaya directo al corazón, a la sin razón, al sentimiento y hace que el habla enmudezca.
Nos quedemos sin ganas de decir, sin poder decir y con el corazón encogido, pues los cuadros nos han inundado, como el mar con su inaprehensibilidad.
Las manchas negras y roja, pueden representar aquello que queramos, una constelación, el sol o las estrellas, lo grande o lo pequeño con su caractér de finitud o infinitud, la luna, un planeta. No hay elementos que nos ayuden a decantarnos por uno u otro, pueden ser todas estas interpretaciones, aquello que tú quieras, en razón de que se ha logrado crear el absoluto de la naturaleza sin ninguna referencia figurativa a ésta.
No hay más lugar a proposiciones de expresión, más bien está fuera de los límites del lenguaje, en este caso el escrito; lo bello sólo se puede decir en un término: bello.
La pintura es bella.
Lo bello es indecible.
La posibilidad es la descripción teórica.
Los colores son bellos, adquieren una fuerza sin serlo; es decir, adquieren fuerza no por golpe, sino por astucia, paciencia y tranquilidad, equilibrio.
Hay una bellísima tranquilidad en el fondo.
Hay paciencia en el azul, y la astucia es la paciencia misma, la razón de ser paciente para provocar lo contrario.
La astucia es haber tenido de principio, como punto de partida, la paciencia de haber elegido dicho estado y mantenerlo.
El equilibrio es una consecuencia de la paciencia y la tranquilidad.
La tranquilidad existe puesto que la paciencia se cumple, es la materialización de la astucia. Como el mar se mantiene tranquilo, porque es paciente al golpe certero contra las piedras de las costas; como el cielo es paciente de expulsarnos como seres diminutos, y hay tranquilidad.
La astucia es esto, cumplir la tranquilidad.
Eso es el azul: la astucia materializada. Pero entonces viene la fuerza (fin último de la astucia): aquello que hace del equilibrio la posibilidad de todos los contrarios que la condicionaron; la tranquilidad cesa, sólo existe en el azul, no en los entes que en él descansan; la paciencia deja de entenderse y se olvida al primer instante de aparición de los entes.
Pero la astucia continúa en lo azul, sólo ahí es posible, no puede omitirse, pues se perderían los contrarios del azul y sus entes en éste; la astucia mantiene que los entes choquen en el azul y que el azul les pueda significar.
¿Qué más se puede agregar?.....¿la maldad?.........
La maldad es todo.
Es cada signo lingüístico.
Es el significado de cada signo, y su fusión en la proposición.
La maldad es la necesidad que nos produce el "ser" humano y al humano, para ser humano.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?