08 octubre 2006
Algo de lo nuestro
La Carta de amor, (Pedro Lira 1845-1912, óleo sobre tela 116 x 58 cms, sin fecha, colección del Museo de bellas Artes de Chile), Una reminiscencia romántica envuelve esta obra de Lira que rodea la figura femenina en un ambiente que recuerda una época pasada. Lo literario se hace presente cuando la obra da cuenta de un momento específico de una historia que nos envuelve al contemplar, con soberana humildad la delicadeza de sus trazos que nos invita a especular con un relato de amor...
"... alguien que ha enviado sus deseos y esperasen esa carta que tus dedos oprimen. Mendigas de los ojos, ¿qué promesas o memorias de amor? ¿ cuáles palabras?.
A tu mano vino el amor a dar su desnuda alarma para luego quedarse a solas en tu mirada casi feliz, casi completamente feliz, sin aprender a olvidarse.
Roto el silencio, la indiscreción exige girar el rostro. Una mano está a la puerta; inminentes los pasos, se cierne la amenaza, pálido temor de espantable día.
Vamos, vamos ya, acuda alguna ocurrencia.
Es tan distinta la verdad con su piel dentro del cuerpo. Apresura algún decir; no harán falta promesas.
Alguien no querido está ahí y tu carta solloza."
O bien de esta otra forma....
"...sus ojos leen espectante aquel pedazo de papel, que un criado de él, a escondidas le ha traído, el placer de la lectura atesorada con oculto amor le exclama ...no sabes cuanto te extraño, cuanto te amo ni cuanto te deseo ... el éxtasís del momento es interrumpido por el sonido de unos pasos y una mano que con la insolencia de la interrupción no deseada, golpea la puerta de la habitación y una voz interrogante, amenza con entrar...¡ la carta ! el temor se apodera de ella y sin tener espacio ni tiempo donde refugiarla, la esconde tras su espalda, entonces girando su talle con natural elegancia, responde, ¡ adelante, pase ud.!..."
La acertada composición lograda por Lira y la densidad pictórica de la tela da cuenta de la maestría técnica alcanzada en su pintura hacia un realismo dotado de mayor naturalidad y de un toque de romántico refinamiento, obteniendo una composición más suelta, natural y equilibrada que invita al espectador a imaginar.
